Cientos de
consultorios tras la pantalla de la computadora. ¿Hasta dónde llegará todo
esto? Ahora, cualquier problema amoroso se arregla con un clic. Existen más de
3 millones de blogs especializados en dar consejos sobre amor y algunos de ellos forman parte de los
sitios más visitados en la red. Aquí, algunas anotaciones de un paciente cualquiera.
Domingo 17. Hoy en la sala sólo estaba Andrea. Tras el
café del desayuno encendí la computadora
y entré en un blog que a veces visito. Doctor Amor, su
nombre. No me gustan los psicólogos, no me gusta confesar mi vida a nadie y
menos pagar por ello, pero este doctor es distinto. Puedo gastar tardes leyendo
y leyendo sus consultas. Como hoy, con la historia de Andrea.
Su problema: la ex de su novio.
Regresó. Hace unos días cortaron su línea telefónica. Salió a la calle a buscar
un teléfono público. Necesitaba hablarle, pero antes de levantar la bocina,
Andrea lo pensó dos veces y regresó a casa. Ella sabe que no debe buscarlo más,
pero lo que siente es más fuerte. Le es tan duro recordar una y otra vez esa
imagen: su novio y la ex tocaron a la puerta y, sin titubeos, le confesaron
haberse casado en secreto la noche anterior. Una disculpa y partieron.
Antes reía de estas historias. Ahora, yo
soy un paciente más. 04:00 horas. Vuelvo al mismo lugar: la silla junto a la
ventana. Y mientras espero, leo una y otra vez lo que me trajo hasta aquí: ese
correo electrónico. Tropezar con viejos recuerdos nunca es bueno, y menos
cuando diste tanto. Ahora ella me propone intentarlo de nuevo. Por primera vez,
no sé qué decir. Tanta soledad no me hizo bien.
Martes 19. Otro caluroso día de agosto. Ana me
aconsejó visitar el blog de una tal Claudia:
"Ella me ayudó, igual y a ti también", me dijo. Quizá lo haga.
18:00 horas. Más y
más lluvia. Y el espectacular de siempre me vuelve a dar la espalda. Ya estoy
con Claudia y se presenta: "Sé de sabores amargos, de secretos sobre hombres y
mujeres, sobre amores imposibles y sobre aquellos que han marcado a otros para
toda la vida. ¿Puede alguien recomponerse cuando ofreció su piel, sus secretos,
los rincones de su casa y de su vida?". Hasta hoy, no tengo una respuesta.
Jueves 21. Volví a desvelarme esperando alguna
respuesta del Doctor Amor; nada. Ahí estaba Leticia, una profesora de inglés,
quien abandonó al ruido hace tiempo. Carlos, su novio, se fue. Hasta hace cinco
años eran los mejores amigos. Un día se atrevieron a ser algo más. Cuando por
fin decidieron formalizar todo, programaron un día para su boda. Una mañana
antes de aquella fecha, él hizo algunas maletas y cerró la puerta por última
vez. La envolvió el silencio.
Y también estaba
Mario, quien es abogado. Le fascina el viento, por su libertad. Sin embargo,
tal cosa ya no existe para él. Ella lo mantiene preso. No sabe cómo confesarle
que ya no puede más, que necesita comenzar de nuevo, solo. Durante el desayuno,
miles de pretextos surgen para evitar unos minutos frente a frente. Las tardes
están muertas. Y por las noches, vuelven a evitarse. Hasta el momento, 20:09
horas, tanto el abogado como Leticia esperan una respuesta.
Domingo
24. Cae la tarde y no puedo dejar de pensar
en aceptar
la propuesta, quizá me tope con una mujer diferente. Pero, ¿y si miente? ¿Y si
hay alguien más? Sé que volveré a perderme en juegos de los que nunca aprendí
las reglas.
Hoy visité otro blog, Amor.es;
también
da consejos. No tiene tanta afluencia como los otros dos, pero no importa,
porque por fin estoy solo. Su contenido: historias sobre amor y desamor de
gente común y de grandes personajes de la literatura universal, a partir de las
cuales puedes inspirarte para volver a ser quien eras y continuar. Paso horas
buscando algo... nada.
23:04 horas. Las luces están apagadas y yo no
puedo cerrar los ojos. Quiero volver a la computadora, pero no. Renuncio. Lo
único que busco ahí es a alguien que me diga lo que yo no me atrevo a escuchar.
Tanta palabra sin una respuesta. ¿Y para qué?, si no
puedo dejar de pensarla. No tengo el valor para olvidarla.