"Me levanto entre las cinco o seis de la mañana
y voy a entrenar al canal de Cuemanco, al sur del DF, hasta las 10 horas,
dependiendo de la temporada. Luego voy a la escuela, hasta las 15 horas. Vuelvo
a entrenar de 16 a18 horas, hago tarea
y cuando termino voy al gimnasio."
Ésta
era la rutina diaria de Patrick Lolger, quien durante dos años entrenó fuerte
para poder representar a México en la
rama de remo en los Juegos Olímpicos de Beijing.
Desde
pequeño mostró su interés por el deporte; probó con básquetbol, atletismo
y futbol, pero por aras del destino lo
dejó y se cambió al remo, deporte que le ha dado muchas satisfacciones. Apenas
tenía 13 años cuando obtuvo un lugar para participar en las Olimpiadas
Infantiles que se realizaron en Mérida, donde se llevó dos primeros lugares y
un segundo lugar; así, comenzó su historia de victorias en el remo y demostró
que tenía mucho camino que recorrer.
Al siguiente
año, lo invitaron a competir en Canadá, obteniendo un primer y un
segundo lugar
no sólo del país de la hoja de maple, también de Estados Unidos. Con
esa
victoria en las manos fue convocado para formar parte de la Selección
Juvenil Nacional, participando en varias competencias con el
apoyo de la CONADE.
Una de esas
competencias fue el Cannamex (entre Canadá, Estados Unidos y México), donde se adjudicó
el primer lugar durante tres años
consecutivos. Posteriormente, continuó sorprendiendo con su actuación en los
Panamericanos Juveniles realizados en el Distrito Federal en mayo de 2002,
logrando dos primeros lugares y un segundo puesto.
Patrick logró
entrar a la clasificación para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, la cual
tuvo lugar en Rio de Janeiro en noviembre de 2007; obtuvo el segundo lugar y
consiguió un puesto para representar a México, logrando así un propósito personal: "Los Juegos Olímpicos
fueron increíbles, desde que empecé a remar siempre tuve el sueño de ir a unos
y ganar una medalla. Esta vez no se pudo, pero lo seguiré intentando, apenas
logré el principio de mi meta", cuenta para tva.com.mx .
Patrick alcanzó
el décimo quinto lugar al competir con los mejores del mundo, una gran hazaña
tomando en cuenta que el remo es una actividad donde se alcanza la madurez
deportiva entre los 28 y 40 años. A sus
23 años, Patrick fue el cuarto más joven de todos los competidores en esa
justa.
De su
experiencia en China cuenta: "Fue raro ir a un lugar tan diferente. Ahí los
deportistas son figuras públicas por la gran cultura deportiva que existe,
cuando salía con mi uniforme de México, todos se querían tomar fotos conmigo
sólo porque soy deportista, aunque no supieran quién era. Allí es muy valorado
practicar cualquier deporte."
¿Y en cuanto a
la cultura deportiva en México? "Ayudaría mucho que los medios de comunicación
cubrieran las diferentes ramas del deporte. Hoy sólo le dan importancia al
futbol y por eso la gente lo practica mucho más, mientras más gente sepa de
otros deportes, más los practicarán y hay más posibilidades de ganar más
medallas en competencias internacionales."
En opinión de
Patrick, también ayudaría mucho que a los deportistas se les apoyara desde el
comienzo, tanto en el ámbito educativo, como en el formativo, puesto que muchos
jóvenes tienen que dejar sus estudios o la práctica del deporte por no poder
costear las dos.
Él ha podido
continuar su carrera de licenciatura en Comercio Internacional gracias a la
beca que tiene en el Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, como
parte de un programa de alto rendimiento. Pero la ayuda no sólo incluye el
plano económico, también el formativo: "En México, la única forma en que te
apoyan es pagándote más dinero, para que contrates a tu entrenador, nutriólogo,
gimnasio, pero yo creo que nos ayudan más si ellos -en vez de darte más dinero-
te dieran lo que necesitas, porque
muchas veces no sabes a quién estás contratando, así no se gastaría tanto
dinero y no se corre el riesgo de que sea utilizado para otras cosas."
Su experiencia
en remo, a lo largo de estos 10
años, lo ha hecho mejor persona: "El
mes que estuve en China me marcó mucho porque conocí a gente que admiro, como a
Phelps o Ronalhdino, y me llegó tanto
porque allí uno se puede dar cuenta de que todos somos iguales, que son
personas como tú. Había 10 mil competidores, todos con una misma meta: ganar la
medalla de oro. Allí no importa cuánto dinero tengas o de qué color o raza
seas, nada de lo que poseas te va ayudar a conseguirlo, sólo la mentalidad que
tengas y la perseverancia."
Para finalizar,
Patrick Lolger exhorta a todos los jóvenes a que hagan deporte, porque así
cualquiera que sea su meta, se darán cuenta de
que si se esfuerzan, la pueden lograr: "En el Panamericano pasado no gané
medalla y fue una de las peores veces que me he sentido, entonces decidí que para no volver a sentir eso
entrenaría más, eso fue en julio de 2007 y cuando volví al mismo lugar -en
noviembre- salí con una medalla de segundo lugar. Me había superado y eso me
hizo sentir muy bien".