Si se tuviera que delimitar qué es, podría decirse que es una mezcla entre una nanny y una maid, pero una definición más objetiva hace referencia al origen de este término que significa “a la par de, al igual que”.
Anglicanizada del francés, la palabra hace referencia a una persona que vive en una base igualitaria, con una familia anfitriona, en un país extranjero.
Ayuda a la familia con el cuidado de los niños, el trabajo de la casa y generalmente, recibe un pago por eso. Lo/as au pair deberían ser tratado/as de la misma manera como si fueran otro miembro de la familia, no como un/a sirviente y no se les pide que usen uniforme.
Generalmente, un/a au pair es alguien joven, de entre 18 y 35 años. Tanto la familia como el/la au pair deben tener un amplio respeto y tolerancia a las diferencias culturales.
En Estados Unidos, las reglas sobre ser au pair, están claramente establecidas: se les debe proveer con una habitación privada, alimentos, remuneración –que debe ser al menos el salario mínimo- y deben tener al menos un día de descanso.
Las horas máximas de trabajo dependen en general del país en el que se encuentre, aunque en general van de las 20 a las 40 horas semanales. En países como Inglaterra, se pide que el/la au pair sea de cierta nacionalidad.
Durante su estancia en el país extranjero, el/la au pair puede estudiar un curso de inglés, cursar una materia para hacer transferencia de créditos o simplemente viajar en el país donde estará prestando sus servicios.
Los pasos para realizar este tipo de experiencias varían de país en país, pero en general, se requiere contactar a una agencia especializada en esto.
En algunas ocasiones es necesario gestionar además de los trámites burocráticos, trámites de visas especiales; cumplir con requisitos como no tener antecedentes penales y tener certificado médico.
Para Carolina ser au pair “es como tener esclavas en pleno siglo 21, yo fui abusada con excesivo trabajo, supuestamente me iban a pagar 140 dólares por semana y tendría que trabajar solo 40 horas, en un principio fue una experiencia terrible, yo fui con otro tipo de expectativas, pero en realidad todas las ganas que tenía para aprender el idioma, se me fueron con la familia”, comenta.
Por su parte Cristina relata que “ha sido de las mejores experiencias de mi vida. Fui au pair por un año en Europa y me encantó. Aprendes a ser independiente y responsable, te ayuda mucho a madurar y a tomar conciencia de muchas cosas y aparte ganas muy bien.
Es cierto que algunas familias se aprovechan y tratan mal a las muchachas au pair, pero para eso en cada país donde hay au pair la ley te protege de que te paguen el salario justo y que no te exploten laboralmente.
Si la familia con la que estás no cumple lo establecido en el contrato puedes pedir que te cambien de familia cuantas veces quieras hasta que te sientas a gusto con una... Problemas siempre van a haber pero las cosas mínimas hay que tratar de sobrellevarlas para tener una buena relación con la familia con la que estás... es muy lindo”, finaliza.
Para asegurarte sobre la calidad de los programas au pair, lo ideal es consultar la página de la International Au Pair Association (IAPA) (http://www.iapa.org) donde está un registro de agencias confiables.